jueves, 20 de noviembre de 2014

Por qué comprar una funda cubre motos



Por qué comprar una funda cubre motos


El sol, la lluvia, la nieve, la humedad, el polvo, los curiosos y demás. Son muchos los elementos que pueden poner en riesgo la seguridad de tu moto una vez que la dejas aparcada en el exterior. Por eso, contar con una buena funda cubre motos garantiza que tu vehículo de dos ruedas luzca como el primer día. 

Actualmente, existen en el mercado fundas ultra ligeras y reversibles, diseñadas para proteger tu moto del sol, la lluvia y el polvo, entre otros factores externos. Gracias a que ocupan  poco espacio ofrecen algo muy práctico: cubrir el vehículo de forma rápida y cómoda en cualquier lugar y circunstancia.

Estos cobertores te proporcionan un parking allá donde vayas. Las fundas pueden guardarse en una pequeña bolsa que, anclada a la moto, te permitirá tener siempre el cobertor a mano cuando lo necesites y así podrás proteger tu moto allá donde vayas y en cualquier momento, mediante una sencilla maniobra.

Algunos de los modelos existentes en el mercado se fijan debajo del faro o del asiento y son reversibles, protegiendo tu moto del sol o de la lluvia, según sea el caso. Se instalan y desinstalan en muy poco tiempo, ya que muchas de estas fundas disponen ya de unas gomas elásticas que facilitan su anclaje.

Y como hemos señalado antes, pueden guardarse en una funda hermética, para anclarla de forma permanente a la moto. Por otra parte, según señalan algunos estudios realizados, las motos protegidas con funda sufren menos robos y actos vandálicos, por lo que ofrecen esta ventaja añadida.

Beneficios directos:
• Protegen del sol, la lluvia, el rocío, la nieve, el polvo, el aire salino, los curiosos y demás.
• Mantienen a resguardo las partes más delicadas y expuestas de las motos (tablero, tanque de combustible, plásticos, asiento, partes metálicas, accesorios, etc.).
• Ayudan a conservar el estado del vehículo como el primer día de uso.
• La cobertura genera mayor seguridad y evita robos o roturas producidas por extraños.

Mantenimiento y precaución:
• Es aconsejable lavarlas con agua y el uso eventual de jabón neutro.
• Para su mejor mantenimiento, el secado debe realizarse colgando la funda y dejando que quede libre de toda humedad.
• Se recomienda colocar sobre superficie fría para evitar quemaduras del material y/o condensación por el excesivo calor.
• No deben guardarse húmedas.

Lluvia y conducción sobre dos ruedas
La lluvia es un elemento climático habitual en invierno y, hasta en las regiones más secas, se producen precipitaciones durante esta época del año. No sólo hay que conducir con prudencia y variar el pilotaje para evitar caídas, si no que es recomendable proteger tu moto de los efectos innecesarios de la lluvia, tan necesaria en determinadas circunstancias y tan peligrosa para los moteros en algunas ocasiones.

Por ejemplo, conviene que los neumáticos estén un poco más blandos de lo habitual o que no estén excesivamente hinchados, al menos si vas sin paquete. Puedes bajar unos «300 gramos» la presión. La moto lo agradecerá y el pilotaje será más seguro.

Por otra parte, la lluvia es sinónimo de salpicaduras, y esas mismas salpicaduras barren parte de las sustancias que recubren piezas, como grasa, porquería y lubricantes; y ayudan a extender la suciedad, por lo que la higiene es más importante que en cualquier otra época del año.

También hay que proteger las piezas que no solo están más expuestas a la corrosión, sino que se ven desprotegidas por la acción «detergente» del agua que elimina su aislamiento. El agua no siempre ayuda, mucho menos sin control ni revisión.

Emplear un spray de un producto repelente del agua es aconsejable para evitar el desgaste prematuro de la moto y, por supuesto, cubrirla con una funda si la aparcamos en el exterior.

También es recomendable, en situaciones de mucha agua, que se engrasen bien las partes que están sometidas a posibles pérdidas de lubricante y, sobre todo, las que están más expuestas a la agresión exterior, como es el caso de los ejes de las manetas y pedales, caballetes o bieletas de suspensión.